Panorama global: crecimiento moderado y desinflación
En 2025, la economía mundial avanzó a un ritmo moderado y desigual, con un crecimiento estimado del PIB global entre 2,6% y 2,8%. Asia se mantuvo como motor del crecimiento; China registró un crecimiento cercano al 4,5%, mientras Europa se ubicó alrededor del 1% y América Latina alrededor del 2%. En paralelo, se consolidó la desinflación global: Estados Unidos se estabilizó alrededor del 2,5% y la Unión Europea cerca del 2,4%, en un entorno de política monetaria estricta y normalización de cadenas de suministro.
En los mercados, 2025 estuvo marcado por máximos históricos en bolsas internacionales (incluyendo Japón, Estados Unidos, Brasil y Colombia) y por el fortalecimiento del oro como activo refugio, con expectativas de alcanzar niveles cercanos a 5.000 dólares por onza.
Colombia: inflación, tasa de intervención y crecimiento
Durante 2025, la tasa de intervención se ubicó en niveles cercanos al 9,25%. En el mismo periodo, la inflación se mantuvo alrededor del 5,1%, por encima de la meta oficial. Para 2026 se anticipan presiones inflacionarias asociadas, entre otros factores, a las decisiones sobre el salario mínimo, con una proyección propia de inflación cercana al 5,8%.
En actividad económica, se registró un crecimiento estimado cercano al 2,8% en 2025 y se plantea una expectativa de crecimiento del PIB a 2026 de 2,7%. En empleo, se proyecta que la tasa de desempleo termine 2026 en 8,5%, frente al 7% de 2025 (DANE).
Para 2026 se plantea un incremento de la tasa de intervención durante el primer semestre, en un contexto de inflación persistente y efectos de salario mínimo y clima sobre la cadena de producción. Hacia el cierre de 2026, se prevé una tasa de intervención entre 8,75% y 9,35% a pesar de que haya comenzado con un incremento fuerte de 100pb por parte del banco de la república.
Sistema financiero: utilidades y dinámica de cartera
En 2025, las utilidades del sistema financiero alcanzaron aproximadamente 122 billones de pesos, con un crecimiento cercano al 8% frente al año anterior. En particular, el sector bancario registró utilidades por 14,4 billones de pesos, con un crecimiento del 45,5% respecto a 2024 (SFC).
A noviembre de 2025, la cartera total del sistema financiero alcanzó un saldo aproximado de 755 billones de pesos, frente a 706 billones en el mismo periodo de 2024, equivalente a una expansión del 7%. Por segmentos, la cartera comercial registró 380 billones; consumo 214,5 billones; vivienda 138 billones; y microcrédito 22 billones.
En calidad de cartera, para el cierre de 2025 se espera una mora cercana al 3,3% en cartera comercial; 5,08% en consumo; y 3,01% en vivienda.
Para 2026, se plantea que el mercado de crédito se expanda al mismo ritmo orgánico de 2025, con un aumento de la cartera bruta en el orden entre 7% y 8%.
Sector cooperativo: activos, patrimonio y cartera
En 2025, se reportaron 171 cooperativas de ahorro y crédito activas con reporte. Sus activos totales pasaron de 21,9 billones de pesos (noviembre de 2024) a 24,1 billones (noviembre de 2025), un incremento de 2,2 billones, equivalente a un 10% de crecimiento.
El patrimonio creció un 11%, al pasar de 7,3 billones a 7,9 billones (corte noviembre de 2025).
La cartera neta de créditos registró en 2025 un crecimiento del 9%, equivalente a 1,6 billones. Para 2026, se espera que la cartera de créditos se expanda en el orden del 10%, el capital social aumente un 11% y los depósitos se ubiquen en el orden del 8,5%.
Proyecciones 2026 y factores de cambio
El sector cooperativo colombiano se prepara para un 2026 de expansión. Según Edgar Álvarez, director del Área de Inteligencia Competitiva de Coasmedas, se estima que la cartera de créditos crezca un 10%, impulsada por un robusto incremento del 11% en el capital social.
No obstante, el directivo advierte que este optimismo estructural no es inmune a factores externos. La proyección contempla la posibilidad de “cisnes negros” -eventos geopolíticos, financieros o sanitarios de alto impacto- que podrían forzar un giro en la estrategia financiera. Ante este panorama, Álvarez enfatiza que las entidades deben evolucionar hacia modelos de fidelización multigeneracional y una oferta de productos con mayor flexibilidad.









