Cooperativas de taxi en India y Bélgica demuestran que las plataformas digitales también pueden ser solidarias

Experiencias recientes en Bélgica e India evidencian que el modelo cooperativo puede competir en la economía de plataformas. Uride y Bharat Taxi muestran cómo la tecnología, combinada con la gobernanza democrática, puede generar mejores ingresos para conductores, tarifas justas para usuarios y sostenibilidad a largo plazo.

Desde la irrupción de plataformas como Uber en 2009 —que hoy suma cerca de 10 millones de conductores y repartidores activos en el mundo— el transporte individual de pasajeros ha estado dominado por modelos basados en comisiones elevadas, precios dinámicos y baja participación de los conductores en la toma de decisiones.

Sin embargo, en distintos países comienzan a surgir alternativas que demuestran que la economía digital también puede operar bajo principios cooperativos. Dos experiencias recientes, en Bélgica y en India, evidencian que las cooperativas de plataforma son una opción viable, escalable y replicable.

El caso de Uride en Bélgica

En Bélgica, la cooperativa Uride inició operaciones este año con un modelo de membresía abierta tanto para conductores como para clientes.

Con una cuota de afiliación de 100 euros, los conductores miembros pagan únicamente un 10 % de comisión por uso de la plataforma, frente al 15 % para no miembros y entre el 25 % y 35 % que suelen cobrar otras aplicaciones comerciales. A su vez, los clientes afiliados reciben un 10 % de descuento en cada trayecto.

Este esquema no solo reduce costos operativos para quienes conducen, sino que fideliza a los usuarios mediante beneficios directos, fortaleciendo la relación entre oferta y demanda dentro de una estructura de propiedad compartida.

Bharat Taxi: una apuesta cooperativa a gran escala en India

En India, el modelo ha tomado una dimensión aún mayor con el lanzamiento de Bharat Taxi, presentado oficialmente en Nueva Delhi durante el Año Internacional de las Cooperativas 2025 por el ministro de cooperación Amit Shah.

La plataforma es gestionada por la cooperativa Sahakar Taxi Cooperative Limited (STCL) bajo la Ley de Sociedades Cooperativas Multiestatales de 2002. Su modelo rompe con la lógica tradicional de comisiones: los conductores pueden optar por pagar una tarifa plana diaria en lugar de un porcentaje por carrera.

El 80 % de los beneficios se distribuye entre los conductores —denominados “Sarathis”— según los kilómetros recorridos, mientras que el 20 % restante se destina al fortalecimiento del capital cooperativo. Además, pueden adquirir participaciones desde 500 rupias, lo que les otorga derecho a voto y acceso a futuros dividendos.

El proyecto contó con el respaldo técnico y estructural de la National Cooperative Development Corporation (NCDC), que articuló a ocho cooperativas promotoras y entidades oficiales para definir el modelo de gobernanza y acompañar su implementación.

Resultados y expansión

La acogida ha sido significativa: más de 400.000 conductores vinculados y cerca de 2 millones de descargas de la aplicación por parte de usuarios. Para enfrentar retos financieros y de escalabilidad, Bharat Taxi ha establecido alianzas con empresas ferroviarias, gobiernos estatales y entidades municipales, controlando cuidadosamente su expansión y costos operativos.

De acuerdo con voceros del proyecto, este modelo responde a una necesidad clara: los conductores buscan autonomía, ingresos justos y participación real, mientras que los usuarios valoran la transparencia tarifaria y la confiabilidad del servicio.

Un modelo replicable para otros sectores

Estas experiencias demuestran que las cooperativas pueden insertarse con éxito en sectores dominados por plataformas digitales respaldadas por capital de riesgo. El enfoque cooperativo integra gobernanza democrática, prosperidad compartida y sostenibilidad económica dentro de la infraestructura tecnológica.

Más allá del transporte, este modelo abre oportunidades en sectores como servicios domésticos, oficios técnicos, bienestar, mantenimiento, turismo y otros mercados locales fragmentados donde suelen existir brechas entre precio, calidad y condiciones laborales.

Los casos de Bélgica e India evidencian que, en la economía digital, las cooperativas no solo pueden competir, sino también proponer una alternativa más justa, participativa y sostenible para trabajadores y usuarios.

Fuente: ACI

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