Más de 1,1 millones de mujeres fortalecen el sector cooperativo en Colombia

La participación femenina en las cooperativas de ahorro y crédito supera 1 millón 118 mil asociadas en el país, consolidando al sector solidario como un instrumento clave para promover la equidad de género y la inclusión financiera.

El sector solidario continúa consolidándose como un actor relevante en la promoción de la equidad de género y la inclusión financiera en Colombia. De acuerdo con datos del Sistema Integrado de Captura de la Economía Solidaria (SICSES), más de 1 millón 118 mil mujeres hacen parte de cooperativas de ahorro y crédito en el país, evidenciando el papel protagónico de la mujer dentro del modelo cooperativo.

De esta cifra, 214.913 mujeres son madres cabeza de familia, lo que significa que aproximadamente dos de cada diez asociadas asumen la responsabilidad principal de sus hogares. Este indicador refleja un avance significativo en materia social y económica, al permitir que miles de mujeres accedan a servicios financieros, oportunidades de ahorro y alternativas de desarrollo a través de las cooperativas.

Según el informe del SICSES, esta amplia base social femenina constituye además un activo estratégico para la estabilidad del sistema solidario, debido a que su disciplina financiera y su vocación de ahorro contribuyen a fortalecer la resiliencia del sector frente a las fluctuaciones del mercado.

No obstante, el país aún enfrenta importantes desafíos en el cierre de brechas de género. La inclusión financiera de las mujeres continúa condicionada por factores estructurales, entre ellos el acceso limitado al empleo formal y las barreras que enfrentan quienes se dedican al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

En este sentido, la Superintendenta de la Economía Solidaria, María José Navarro, señaló que muchas mujeres que realizan labores de cuidado no remuneradas encuentran mayores dificultades para acceder a productos y servicios financieros, lo que evidencia la necesidad de continuar fortaleciendo políticas y estrategias que promuevan un acceso más equitativo al sistema financiero formal.

Las cifras del DANE también muestran la persistencia de estas brechas. Mientras la tasa de ocupación masculina se sitúa en 72,5%, la femenina alcanza el 47,8%, lo que representa una diferencia de 24,7 puntos porcentuales. Sin embargo, esto no significa que las mujeres trabajen menos. De acuerdo con la Cuenta Satélite de Economía del Cuidado, durante el periodo 2022–2023 las mujeres aportaron el 57,1% del total de horas trabajadas en la economía.

En efecto, el 65% del tiempo laboral de las mujeres corresponde a actividades no remuneradas, frente a cerca del 23% en el caso de los hombres. En promedio, las mujeres trabajan 1,3 veces más tiempo que los hombres cuando se suman las labores remuneradas y las de cuidado.

En este contexto, las cooperativas de ahorro y crédito se posicionan como una herramienta fundamental para fortalecer la autonomía económica de las mujeres, facilitando su acceso a servicios financieros, promoviendo el ahorro y generando oportunidades de desarrollo que contribuyen al bienestar de sus familias y comunidades.

Fuente: Superintendencia de la Economía Solidaria.

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