El modelo cooperativo: Opción viable de empleo decente

Es un hecho que el entorno en que se desenvuelven las actividades del ser humano se ha visto influenciado por importantes cambios tecnológicos, económicos y demográficos que obligan a analizar las premisas que han guiado la acción empresarial desde mediados del siglo pasado. Estos cambios son tan radicales que desafían tanto la sostenibilidad de las empresas como de los distintos agentes que intervienen en ellas, empezando por la generación de trabajo decente.
La Directora Ejecutiva de Ascoop, María Eugenia Pérez Zea, habló de la idoneidad de las cooperativas de trabajo asociado y las cooperativas sociales para hacer economía naranja. /Foto Ascoop

El modelo cooperativo: Opción viable de empleo decente EN INDUSTRIA 4.0 Y ECONOMÍA NARANJA

Precisamente este fue uno de los temas ana­lizados en el Conversa­torio “Regulación laboral y economía naranja”, organi­zado por el Grupo Empresa­rial Juriscoop, la Universidad Jorge Tadeo Lozano y Ascoop, que se llevó a cabo el pasado 5 de septiembre en la mencio­nada universidad y en la cual intervinieron expertos juris­tas de la Corte Suprema de Justicia e importantes firmas de abogados.

Cambios en el empleo

Es evidente, de una parte, que la automatización y las nuevas tecnologías están reem­plazando a los trabajadores y, de otra, que la mano de obra está siendo utilizada bajo for­mas atípicas de empleo, al igual que se desenvuelve en un mar­co de informalidad, afectando la calidad del empleo. A propó­sito, en Colombia el índice de informalidad se mantiene en niveles del 47%, no obstante, las medidas para reducir cos­tos laborales de contratación, que se han venido adoptando desde 1990 como estímulo para formalizar el empleo, sin que se haya logrado tal obje­tivo: para el trimestre móvil mayo-julio de 2019, en 23 ciu­dades y áreas metropolitanas fue del 47,5%, en tanto que en el mismo periodo del 2018 fue de 48.1%1.

Es un hecho que el entorno en que se desenvuelven las actividades del ser huma­no se ha visto influenciado por importantes cambios tecnológicos, económicos y demográficos que obligan a analizar las premisas que han guiado la acción em­presarial desde mediados del siglo pasado. Estos cambios son tan radicales que desafían tanto la sostenibilidad de las empresas como de los distintos agentes que intervienen en ellas, empezando por la generación de trabajo decente.

Además de estas tendencias que afectan el empleo decen­te y la adecuada generación de trabajo, deben tenerse en cuenta las tendencias demo­gráficas desde dos puntos de vista: la oferta de mano de obra con el ingreso ingente de personas al mercado laboral, que demanda la generación de puestos de trabajo y, de otra, el envejecimiento que afecta la sostenibilidad de la seguridad social pero que puede convertirse en oportu­nidad de nuevas fuentes de trabajo.

De otra parte, con el pro­pósito de impulsar soluciones para el crecimiento económi­co y el empleo en Colombia, una de las estrategias claves del Plan Nacional de Desa­rrollo “Pacto por Colombia Pacto por la Equidad”, es el de impulsar emprendimientos de la denominada “economía naranja”. Esta se define como “el conjunto de actividades que de manera encadena­da permiten que las ideas se transformen en bienes cultu­rales, cuyo valor está deter­minado por su contenido de propiedad intelectual” y comprende dos elementos: la economía cultural y las indus­trias creativas y las áreas de soporte para la creatividad2. Se espera que estos empren­dimientos generen importantes fuentes de trabajo en condiciones adecuadas para los jóvenes.

Conversatorio sobre la legislación laboral y economía naranja en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con Ascoop y Juriscoop. /Foto Ascoop

Nuevas oportunidades

Ante estas nuevas tenden­cias que conducen a la frag­mentación del trabajo además de otros cambio que deman­da la economía (outsourcing, deslocalización, flexibilidad y subordinación) que está llevando a empleos preca­rios, ausencia de la seguridad social y alta informalidad, aunado a las posibilidades de trabajo en nuevos sectores, las cooperativas y el mode­lo centrado en las personas se constituyen en un instru­mento idóneo y factible para la creación y conservación de empleos y también como plataforma o infraestructura empresarial para la presta­ción de servicios y la conse­cuente generación de puestos de trabajo en condiciones efi­cientes, compensando de esta manera los empleos que se pierden en los sectores procli­ves a la automatización.

Estos nuevos sectores se refieren especialmente a los servicios sociales, personales, economía naranja, economía del cuidado, entre otros, en los cuales se requieren com­petencias sociales y emo­cionales (que no pueden ser suplidas por las máquinas) así como labores cognitivas no rutinarias como las que se ejercen en funciones de coor­dinación, negociación y reso­lución de problemas.

La respuesta efi­caz que puede dar la empresa cooperativa se basa en sus características esenciales, como el arraigo local en las comunidades.

La respuesta eficaz que pue­de dar la empresa cooperativa se basa en sus características esenciales entre las que des­tacan el arraigo local en las comunidades (conocimiento directo de sus necesidades), centradas en las personas para solucionar sus necesida­des (y no en la rentabilidad del capital), gestión democrá­tica (participación activa de los asociados y la comunidad en la toma de decisiones), ausencia de un afán lucrati­vo (que permite ser resilien­te a situaciones adversas que el capital no tolera) e interés por la comunidad desde lo social y lo ambiental. Y des­de lo empresarial, resulta idóneo porque propicia eco­nomías de escala y alcance, poder de negociación, proyec­tos conjuntos para que estén al alcance de las unidades empresariales y el logro de sinergias a través de la coope­ración entre cooperativas.

Dado que estas potenciali­dades son evidentes para dar una respuesta digna y eficaz al nuevo entorno comentado, se requiere además contar con políticas estatales que facili­ten la creación, sostenibilidad y potenciación de la empresa cooperativa. Esta política con­sidera de manera primordial una regulación acorde con las particularidades del modelo, para garantizar su autonomía empresarial, establecer mar­cos tributarios equitativos y acordes con el afán no lucra­tivo que buscan sus asociados y acceso a líneas de fomen­to tanto de capital de riesgo como en financiamiento, que brinde condiciones adecuadas para garantizar la puesta en marcha y sostenibilidad de los emprendimientos.

Sólo así se podrá generar empleo digno y autónomo, reducir las desigualdades, garantizar prestaciones eco­nómicas adecuadas y equitati­vas, acceso a servicios básicos, con lo cual se contribuye al mejoramiento de la calidad de vida de las personas lo cual incide de manera favorable en el desarrollo social, económi­co y ambiental.

1 DANE, Boletín Técnico GEIH. Medición del empleo informal y seguridad social. 12 de septiem­bre de 2019.

2Buitrago R., Felipe y Duque M., Iván, La economía naranja. Una oportunidad infinita”. BID. 2013.

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